sábado, 6 de diciembre de 2014

Un poco de investigación.

Buenas, marcianitos que me leen. La verdad es que no sé qué hago por aquí… estoy documentándome para una cosa que quiero escribir ambientada en la IIGM (Qué raro en mí, ¿no?) y me he quedado tan helada con algunas cosas que he pensado que las tenía que compartir. Llamadlo curiosidad histórica, llamadlo aburrimiento.

Lo primero que hay que aclarar es que me estoy pringando pero bien para intentar escribir esto. Siempre que he escrito algo sobre la Segunda Guerra Mundial lo he hecho en Alemania o en Austria — los territorios naturales del Tercer Reich — pero esta vez me estoy adentrando en Checoslovaquia… lo cual tal vez sea un error, teniendo en cuenta que ni siquiera conozco Praga lo suficiente como para escribir algo sobre ella. Pero bueno, se dice que Verne escribió La vuelta al mundo en 80 días sin salir de Nantes, ¿no? Desde luego me daría con un canto en los dientes por que esto saliese la mitad de bien.

El caso es que la idea principal es trasladar la historia a los bosques de la actual República Checa. ¿Para escribir qué? Pues sobre los partisanos. Sí, comunistas, judíos y toda la pesca que se echó al bosque a matar nazis. Desde luego, es un cambio desde los pequeños burgueses de Berlín o Múnich, los obreros de Hamburgo o los judíos de Colonia que he escrito en estos últimos tiempos. Y es que me apetecía reinventarme, pero sin cambiar de época. No sé si eso último tiene mucho sentido, pero es lo que me ha llevado en parte a intentar escribir esto.

También, por otra parte, está algo que me dijo una persona a la que admiro mucho. Estaba contándole que había leído un libro maravillosamente ambientado en la Alemania nazi, pero que la historia me había decepcionado enormemente, y que ya me había pasado en varias ocasiones. Esa persona se rió y comentó, desconozco si en broma o en serio, que si tan poco me gustaban los libros que leía sobre la Segunda Guerra Mundial pero me fascinaba tanto el tema, quizás debería escribir uno yo misma. Y en estas llevo ya casi tres años, de los que no he sacado más que un puñado de cuentos que ni siquiera  me gustan e ideas que no me convencen del todo. Salvo esta.

Dicho esto, paso a comentar todo lo que he averiguado hoy acerca de los partisanos, los hermanos Bielik y la vida judía en Praga durante la Segunda Guerra Mundial. La verdad es que echaba de menos investigar sobre el tema: es, con creces, mi periodo histórico favorito y llevo sin poder dejar de interesarme por él desde que tenía unos trece años. Sin embargo, poco sabía yo de Checoslovaquia más allá de la anexión de los sudetes y la toma de Praga, además de algún que otro detalle como el del famoso «golem de Praga» que he leído en algunos libros. El gueto de Terezín, las posteriores deportaciones a Auschwitz y Treblinka… algo sabía, pero hasta hoy no me había informado del todo.

Para empezar, no tenía ni la más remota idea de que el Día del Estudiante, el 17 de noviembre, se celebra en esa fecha para conmemorar una serie de protestas que hubo en la Universidad de Praga por el asesinato de trabajadores checos a manos de los recién llegados oficiales nazis, en 1939. La protesta desembocó en nueve ejecuciones de alumnos y profesores de la universidad y más de 1.200 deportaciones a campos de trabajo alemanes, principalmente Sachsenhausen. Además, se cerraron absolutamente todas las universidades checas después del incidentes. ¿Quién dijo opresión?


Llegada de las primeras divisiones Panzer a Praga. Marzo de 1939.

También he tenido la oportunidad de encontrarme con una historia, como poco, curiosa. Buscando en el cajoncito de las historias personales de la Segunda Guerra Mundial — porque soy de la opinión de que una historia narrada por la persona que vivió todo aquello te cuenta infinitamente más que todos los libros de Historia del mundo — me he topado con una página web en la que la hija de una superviviente judía de la ciudad de Praga. En ella buscaba a los diferentes jóvenes que, con su madre, habían escapado de la ciudad en 1939 rumbo a Dinamarca, donde una serie de familias cuidaron de ellos hasta la llegada de los nazis. Llegado el momento, dichas familias se arriesgaron por aquellos jóvenes apátridas y sin familia, enviando a unos a Suecia, territorio neutral, y a otros a la consabida Tierra Prometida a la que el pueblo judío se aferraban con tanta fuerza en aquellos años tan negros.

La historia de estos muchachos me ha parecido, como poco, interesantísima. Quizás sea porque la mayoría rondaban mi edad — chicos y chicas de 14 a 17 años cuando salieron de Praga — o porque simplemente todas estas historias de resistencia, de no resignarse a la represión, son casi las que más me llegan. Aquí dejo el link al artículo.


Grupo de jóvenes checos en Dinamarca. Otoño de 1941.

También, en búsquedas como esta, llego a leer historias que me tocan el corazón con una fuerza casi impactante. En estas horas he encontrado verdaderos actos de valentía que han quedado relegados a breves artículos de periódico de los que nadie llega a leer jamás: una familia judía que pasó casi cuatro años en una cueva de Ucrania, otra que sobrevivió en los bosques checos a duras penas… Por no hablar de los niños. Decenas de niños pequeños que fueron apartados de sus familias en un intento por afianzar su supervivencia, arrancándolos por completo de todo lo que conocían. Tampoco ha dejado de impactarme el nobilísimo acto de la Resistencia belga al asaltar el vigésimo convoy de un tren a Auschwitz en mayo de 1943: gracias a dicho acto, que le costaría la vida a los tres mayores dirigentes de la operación, 113 judíos pudieron escapar de aquel infierno al que se dirigían. Entre ellos destaca Simon Gronowski quien, pese a ser hoy en día un juez reputado en Bélgica, por aquel entonces no era más que un asustado niño de once años que se salvaría de la muerte, viviendo en la clandestinidad con su padre hasta el final de la guerra tras el asalto al tren.

En concreto, este artículo de Wikipedia me ha dejado bastante impactada. En él he leído, por primera vez en mi vida, la historia de los 275 judíos de la isla de Zakynthos, al Oeste de la Península del Peloponeso en Grecia. Cuando el encargado del registro de los judíos griegos pidió al alcalde una lista con los nombres de dichos habitantes, este respondió con tan solo dos nombres: el suyo propio y el del obispo de la isla, quien había acordado colaborar con él e incluso escribió a Hitler para asegurarle que dichos judíos se hallaban bajo su protección. Mientras tanto, aprovechando el momento de confusión, todos los judíos de Zakynthos fueron escondidos por diferentes vecinos durante el resto de la guerra. Cuando en 1953 un terremoto destruyó gran parte de la isla, las primeras ayudas que recibieron fueron de Israel, alegando que «los judíos de Zakynthos nunca han olvidado a su alcalde o a su querido obispo, ni lo que hicieron por ellos».

Ya más centrada de nuevo en la trama por la que realmente he comenzado la investigación (bonita forma he tenido de irme por los laureles), me ha encantado volver a leer sobre los hermanos Bielski. Por si no os suenan, aparte de estar maravillosamente retratados por Daniel Craig, Liev Schreiber y Jamie Bell en la película Defiance (dir. Edward Zwick, 2008), fueron la más clara muestra de resistencia partisana en el Este europeo. Empezando como un campamento judío que intentaba huir de los nazis, comenzaron a organizarse y montaron una gran pequeña civilización en los bosques bielorrusas, de forma que consiguieron salvar a más de mil judíos que se fueron uniendo a ellos a lo largo de la guerra. Una historia interesante donde las haya, y una película y un libro de lo más recomendables.


Pero mirad qué monino sale Jamie Bell.

Hoy también he aprendido un montón sobre la resistencia partisana, sobre todo en la zona del centro-este Europeo. He aprendido lo que era un zemilyanka y como el tifus acabó con más partisanos que los propios nazis, así como lo brutales que resultaron aquellos inviernos polacos de hasta menos treinta y cinco grados centígrados para los partisanos quienes, vestidos con ropas pobres y mal alimentados, hicieron de resistir a la guerra una epopeya que, en gran parte, se está perdiendo hoy en día.

Supongo que, pese a quedarme un larguísimo trecho en lo que respecta a la investigación para escribir esta pequeña idea que tengo, puedo decir que la investigación de hoy ha sido bastante satisfactoria. No solo por lo que era estrictamente necesario para la documentación histórica a la hora de escribir, que siempre es esencial, sino porque he aprendido muchísimas cosas de un tema que, pese a conocer desde hace años, nunca he creído dominar del todo, simplemente porque es tan vasto y con tantas pequeñas historias que siempre hay algo nuevo que se pueda aprender. Y quién sabe, quizás plasme alguna de estas en mis pequeños protagonistas, que ya tienen nombre y apellidos, o en algún otro personaje que aparezca de la nada.

Solo habrá que esperar un poco y comprobar si, en efecto, la idea fluye. Pero de momento, me alegro de haber conocido hoy a personajes como Simon Gronowski, Josef Matoušek o el alcalde de Zakynthos.

Otros enlaces de interés (por si a alguien que lea esto le da por investigar sobre el tema):

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